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Dr. José Vitelio García Maldonado

FINANCIAMIENTO EDUCATIVO

Juan Carlos Tedesco afirmaba que el “financiamiento de la educación afecta el destino de la sociedad” y que “financiamiento educativo es en un 90%, salario docente”. En Latinoamérica el financiamiento y la asignación de recursos en el área educativa tienen que ver con las percepciones, con las expresiones de la economía y con otras cuestiones como la ética y la transparencia en la distribución de recursos. Con la apertura de las economías nacionales ante el impacto de la globalización los ciudadanos deben estar mejor informados sobre un derecho como lo es la educación que al mismo tiempo es un insumo para el desarrollo económico. El estado como entidad es quien puede asegurar los fondos económicos que coloquen en igualdad de oportunidades a pobres y ricos.

Por: José Vitelio García

Nivel básico




Juan Carlos Tedesco Director del IIPE-UNESCO (Instituto Internacional de Planeación Educativa de la UNESCO- afirmaba que el “financiamiento de la educación afecta el destino de la sociedad y afectados por las políticas de financiamiento, hay uno que ocupa un lugar central: el docente. Financiamiento educativo es en un 90%, salario docente"




En general, sabemos que América Latina invierte por alumno mucho menos que los países avanzados y que algunos países “emergentes”. Invertir más por alumno sólo será posible si se resuelve antes la problemática del crecimiento económico y de la evasión fiscal. “El objetivo de la equidad asume en América latina una importancia particular, pues es la región más inequitativa del mundo y esa inequidad está aumentando.” (1)




Por otra parte, cuando se hace un ajuste en el gasto educativo, la variable que más se afecta es el salario docente. Las consecuencias de esta medida, han traído para América Latina: desmoralización, abandono de la profesión por parte de los más competentes, reclutamiento de los nuevos docentes entre jóvenes de bajo rendimiento académico y en síntesis, carencias significativas para enfrentar los nuevos desafíos en la formación de las nuevas generaciones.




Hugo Juri señala que operativamente los problemas básicos que nos planteamos en Latinoamérica respecto al financiamiento y a la asignación de recursos en el área educativa, “tienen que ver con las percepciones, con las expresiones de la economía del mercado y con otras cuestiones más fundamentales como lo son la ética y la transparencia en la distribución de recursos.”




Ante este marco general y en aras de concretar conforme a nuestra realidad, podemos decir que en algunas de las entidades de nuestra República, el gasto educativo conforme a los rubros registrados programáticamente podría dar la idea de una “casi suficiencia” al respecto. Pero no es así. En administraciones anteriores, Guerrero, por ejemplo, tenía suficientes plazas docentes para cubrir la demanda de educación básica, pero muchas de ellas eran usufructuadas por comisionados en funciones administrativas, políticas y sindicales.




Había grupos sin maestro y maestros sin grupo.




Cabe recordar, los esfuerzos que un Secretario de Educación Pública como lo fue Don Fernando Solana, hizo para que sus colaboradores maestros, obtuvieran su estipendio de partidas destinadas a la administración, solicitaran licencia en sus plazas docentes y permitiesen que esos recursos sirviesen al propósito para el que fueron estructurados y autorizados.




Desafortunadamente esos empeños sucumbieron ante intereses creados: sindicales, laborales y políticos. En nuestro país aún subsisten recursos destinados a la docencia, que sirven para actividades de gestoría administrativa, de complemento a funciones políticas, de respaldo a la seguridad personal de funcionarios y hasta para actividades de apoyo doméstico en algunos casos.




El extremo se dá, cuando esos recursos pagan a quien fuera de la ética, esquilma a sus propios compañeros de gremio, para un trámite de ubicación o reubicación laboral que de principio es gratuito.
Ante estas circunstancias reales, en nuestro entorno, la educación es un área vulnerable, porque a pesar de que sus resultados son mediatos, hay una presión cada vez mayor de todos los sectores sociales por “más recursos y educación inmediatos”.




(1) Tedesco, Juan Carlos. Educación vulnerable. Seminario sobre financiamiento educativo. Buenos Aires Argentina. Noviembre 2000





Nivel superior




La preocupación por el problema educativo es un fenómeno que se observa en todo el mundo. Con la apertura de las economías nacionales ante el impacto de la globalización, los ciudadanos deben estar mejor informados sobre un derecho como lo es la educación que al mismo tiempo es un insumo para el desarrollo económico.




Ante un proceso de inserción en la economía mundial, el problema educativo debe debatirse con racionalidad. Como sabemos, en los sectores que están más directamente involucrados con cada problema, existen intereses creados que dificultan la toma de decisiones para avanzar en la dirección más positiva para el conjunto de la sociedad.




En el caso de la educación superior, existe el prejuicio que gran parte de la sociedad tiene acerca del valor de nuestro sistema educativo: “Un sistema que fue exitoso en la primera mitad del siglo pasado, pero que ya no lo es.”




Nuestras universidades han tenido un papel fundamental en la construcción de una sociedad más equitativa, algunos con laureles académicos envidiables. Pero, ¿la grandeza en el pasado, garantizará una posición de liderazgo en el futuro?




La perversidad de un sistema de financiamiento que es malo desde el punto de vista de la eficiencia y pésimo desde el punto de vista de la equidad, conspira precisamente contra ese futuro.




Hay un enorme costo de oportunidad, en la paradoja de dar educación universitaria gratuita a quienes puedan pagarla y cargarla en última instancia sobre los hombros de los sectores más pobres de la sociedad.




Tal vez, la solución es que “el que pueda pagar pague y estructurar un buen sistema de becas para los que no puedan pagar.” De lo contrario se formará una sociedad dual, con una clase media colapsada y en la que se haya profundizado la brecha entre los extremos sociales. (2)




Es premisa fundamental admisible que “la educación es la herramienta básica de la integración social”. Habrá que rescatar a la educación del ambiente populista que permite que sigan existiendo por un lado instituciones educativas estatales degradadas para los más pobres y por otro, proyectos educativos con acceso restringido sólo para los más pudientes.




Para romper el círculo vicioso entre pobreza y falta de educación, hay un principio fuera de debate: el acceso universal a la enseñanza. Todos tienen derecho a la mejor educación posible.




Habrá que discutir cuáles son los medios más adecuados para alcanzar ese fin. Aquel que no tenga dinero para educarse debe recibir apoyo por parte del Estado. El objetivo prioritario del financiamiento deberá ser el destinatario final de la educación, el estudiante.




(2) Della Paolera, Gerardo. Eduforum. Equidad, eficiencia y el financiamiento del sistema educativo argentino. La Nación. P.7-5 Buenos Aires. Mayo 99

Financiamiento educativo conforme a demanda.




En la mayoría de los países del mundo el financiamiento de la educación procede del sector gubernamental. Esta política ha propiciado; a) Una elevada matrícula escolar y b) Una posibilidad de acceso universal a la educación.




Algunos críticos, observan que hay grupos que son dejados al margen como ciertas minorías linguísticas, étnicas, minusválidos, etc. Sin embargo esto no necesariamente es atribuible al Estado en sí, sino al matiz ideológico que profesen los dirigentes políticos de la administración gubernamental en turno.




Por otra parte las diferencias observadas en diversos grupos, especialmente las de género; se deben más a usos y costumbres culturales que influyen en una discriminación hacia la mujer (indígenas y grupos tradicionales).




También es de advertirse que el gasto público en la educación a menudo es ineficiente, sobre todo cuando obedece a intereses políticos corporativistas. Por ejemplo beneficiar a unos grupos sindicalistas docentes más que a otros o buscar prosélitos políticos partidistas.




En Veracruz tenemos edificios escolares que se han construido para una comunidad, hace varias administraciones y aún no se utilizan, con el consiguiente deterioro. (Un ejemplo: a escasos kilómetros de Xalapa, el edificio para la secundaria del Ejido de San Marcos de León en Xico, Veracruz)




Ahora sabemos, a través de diversas investigaciones y estudios comparativos, que la “ganancia social” de invertir en la educación básica es mayor que la obtenida al destinar recursos a la educación superior, a pesar de que en la mayoría de los países el monto de subsidios que se destina a la educación superior es con mucho, mayor que el destinado a la educación básica.




Entre las razones más difundidas, para justificar el financiamiento público de la educación, se puede encontrar que:


  • Los subsidios públicos buscan resolver desigualdades sociales. Las diferencias en la distribución del ingreso son atacadas a través de la educación.

  • Por las altas ganancias privadas en la educación, es difícil que los individuos con recursos limitados puedan financiar su propia educación.
  • No existe una difusión amplia y oportuna sobre posibilidades de educación que pudieran aprovechar los miembros menos afortunados de la sociedad.


Por otro lado, no debe olvidarse que en algunos casos, la educación básica aún: significa:



  • Costos directos excesivos para familias depauperadas.
  • Costos de transportación de hogares rurales a las escuelas.
  • Costos de oportunidad, cuando los niños son requeridos para labores agrícolas y domésticas.

Cada vez más se buscan mecanismos para estimular la educación basada en la demanda:

  • Estipendios
  • Financiamientos comunitarios
  • Becas orientadas a objetivos específicos
  • Vales otorgados a los padres para financiar la educación de sus hijos
  • Apoyo público a escuelas privadas
  • Préstamos estudiantiles


El Banco Mundial ha auspiciado proyectos de financiamiento educativo basados en la demanda:



Bangladesh (estipendios) Chad (financiamiento comunitario) China (becas para pobres y minorías, orientadas a objetivos específicos) Colombia (vales) República Dominicana (asistencia a escuelas privadas que atienden a niños pobres) Jamaica (préstamos estudiantiles) México (becas para pobres e indígenas, orientadas a objetivos específicos) Pakistán (donaciones comunitarias y asistencia a escuelas privadas) Kenia (vales) Tanzania (estipendios y donaciones comunitarias) e Indonesia (estipendios) (3)




Sobre las modalidades de este tipo de financiamiento educativo, se aconseja que:





  • Los beneficiarios se involucren de manera activa
  • Los padres de familia y los grupos comunitarios participen
  • Se involucre al sector privado
  • Los programas sean flexibles y se puedan ajustar
  • Las decisiones se lleven hacia abajo, hacia los niveles comunitarios y las propias escuelas
  • Los programas vayan de acuerdo con las culturas locales
  • Se eviten desviaciones y malos manejos en el uso de los recursos



(3) Patrinos, Harry.- Financiamiento educativo basado en la demanda. Banco Mundial. Enero del 2001





Reflexión final



En el afán de propiciar un cambio positivo para la educación, se han propuesto esquemas cuyos objetivos son:

  • Promover la participación y el compromiso de los distintos sectores de la sociedad para lograr una educación de calidad para todos.
  • Favorecer la autogestión de proyectos, desarrollando una práctica colectiva de análisis, ejecución y evaluación de procesos pedagógicos y de organización escolar.
  • Elevar los niveles de logro en las distintas áreas de formación.
  • Contribuir a la equidad, privilegiando a las escuelas de zonas carenciadas o a sectores de bajos ingresos.

Sin embargo, no debe olvidarse que los “consumidores” de la educación (válgase la expresión) no poseen recursos para sostener su proceso educativo. Tampoco pueden tener acceso a un mercado financiero que los apoye. Los padres, por su parte, no pueden comprometer el futuro de sus hijos endeudándolos con un crédito.




Si esos padres de familia poseen los recursos para financiarla, sus hijos gozarán de los beneficios de la educación, pero si carecen de ellos, alguien debe asumir el costo que implica ese proceso educativo. De este modo el Estado aparece como única entidad que puede asegurar los fondos económicos que coloquen en igualdad de oportunidades a pobres y ricos.




Tan importante es este aspecto, que ningún economista, ni los que propenden por la introducción de mecanismos de mercado en el sector, contradice la relevancia del Estado para financiar la educación.



La controversia aparece cuando se discute la provisión del servicio.

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