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Dr. José Vitelio García Maldonado

Ciencia, Tecnología y Educación.

Por: José Vitelio García

 “ Vivimos en una sociedad del
conocimiento, caracterizada

porque la base de la producción son los datos, las imágenes,

los símbolos, la ideología, los valores, la cultura, la ciencia y

la tecnología”.

Alvin Toffler




Siempre es conveniente precisar algunos conceptos sobre el tema que nos
ocupe, para darle contenido a la exposición que desarrollemos.


Así, comenzaré con algunas ideas sobre el concepto ciencia:


Se ha dicho que la ciencia puede distinguirse de los conocimientos ordinarios
reunidos por el sentido común, por el rigor con que subordina toda otra
consideración a la búsqueda de su ideal de certeza, exactitud, universalidad y
sistematización.


La certeza a la que la ciencia aspira no es un sentimiento psicológico con
respecto a una proposición dada, sino una base lógica sobre la cual fundar su
pretensión de verdad.


La ciencia pone en duda todas las cosas que puedan dudarse, destruyendo así,
aparentemente, toda certeza psicológica. Por medio de este proceso lleva la duda
a su límite extremo, arribando a proposiciones a las que no es tan fácil poner
en duda.


La ciencia aspira a una mayor exactitud que la que caracteriza al sentido
común ordinario.


El método científico ensancha nuestro campo visual y elimina aquella
incertidumbre lógica y el carácter inconcluso del sentido común que pudiera
conducirnos a una diversidad sectaria de opiniones. Las ideas nebulosas y los
conocimientos imprecisos son los responsables de actitudes inconsecuentes.


Es característica esencial del método científico la tendencia a reemplazar
los términos vagos, por otros más definidos, precisados por la medición. Dos
recursos importantes para obtener conceptos definidos son: la enumeración, a
menudo elaborada bajo la forma de la estadística y la medición, mediante la cual
se expresan numéricamente las relaciones.


La ciencia es un conocimiento racional o unificado, trata de explicar porqué
ocurren las cosas de una manera determinada. La investigación científica
racional equivale a una búsqueda de las relaciones invariables que constituyen
la naturaleza o el carácter de los objetos dentro de la variación o el flujo de
la experiencia temporal.


El ideal de la ciencia no es tan sólo encontrar leyes, sino también
asegurarse de que esas leyes sean universales auténticos. Nos conduce a
poner a prueba todas las generalizaciones o abstracciones, al tiempo que nos
ofrece una protección contra la generalización apresurada .


La ciencia aspira al ideal del sistema, superando el nivel del saber
ordinario o precientífico que generalmente es incoherente, fragmentario, caótico
e ilógico. Todo sistema científicamente lógico trata de tornar explícitas sus
hipótesis o supuestos iniciales y nos permite advertir las vinculaciones
racionales entre los distintos postulados del corpus de la ciencia, mismas que
son también fuente de conocimiento.


En relación a nuestro primer concepto agregaremos que una legítima exigencia
de prudencia, nos advierte no complicar innecesariamente la búsqueda de la
verdad con la multiplicación de las incertidumbres que se siguen de los entes
hipotéticos. El mínimo de postulados y con el mínimo de términos indefinidos,
hipotéticos o no verificados, es lo deseable. (Principio de la Navaja de Occam).


Hablemos ahora sobre la tecnología:


Al respecto se afirma que la tecnología es tan antigua como la humanidad, que
existió mucho antes de que los científicos comenzaran a recopilar los
conocimientos que pudieran utilizarse en la transformación y control de la
naturaleza.


Empero, la palabra tecnología fue acuñada en el S. XVII y su acepción básica
más aceptada recoge la idea de utilizar el conocimiento científico para
objetivar modos de hacer cosas de una manera reproducible. Los tecnólogos
aplican toda clase de instrumentos, técnicas y conocimientos a la resolución de
un problema planteado por la realidad.


También se considera como un proceso metódico, en el que un problema una vez
ubicado y analizado, es resuelto a través de posibles soluciones imaginadas, de
entre las cuales se objetiva la óptima.


La tecnología viene a ser el conjunto de saberes inherentes al diseño y
concepción de los instrumentos (artefactos, sistemas, procesos y ambientes )
creados por el hombre para satisfacer sus necesidades y requerimientos
personales y colectivos.


Tenemos así, que los conocimientos tanto teóricos como prácticos aplicados en
la interpretación y transformación del entorno, configuran los saberes
científicos y tecnológicos y desde sus respectivas ópticas proporcionan modelos
de solución a los problemas. En el trabajo científico se privilegian las
explicaciones sobre los hechos, la tecnología se aplica sobre éstos. La ciencia
se orienta hacia la reflexión y la tecnología hacia la acción.


Resumiendo las características diferenciales:



  • La ciencia busca la verdad, la tecnología busca la eficiencia.

  • El científico contrasta teorías, el tecnólogo las utiliza.

  • La ciencia persigue leyes, la tecnología aspira a establecer normas de
    actuación.

  • El científico busca el conocimiento por sí mismo, el tecnólogo utiliza el
    conocimiento para el hacer.

  • Los científicos actúan sobre hechos y situaciones, los tecnólogos actúan
    sobre procesos y acciones.


Sobre el pensamiento tecnológico, conviene comentar que:


El concepto epistemológico central en todo objeto tecnológico es su
finalismo. El pensamiento finalista es una característica definitoria del
proceso tecnológico, que lo diferencia del razonamiento científico para el cual
todo finalismo está vedado.


Concepto central en el pensamiento tecnológico es el control. El control
implica la realimentación que es una reorientación no-lineal de la causalidad:
la fuerza actuante en un proceso es controlada por el resultado de su acción.
Dicha realimentación presente en todos los movimientos naturales de los
organismos vivos, se hace explícita tanto en el empleo de las herramientas más
sencillas como en los sistemas tecnológicos más complejos.


Otro elemento del pensamiento tecnológico es su carácter sintético. Cuando el
pensamiento científico es reduccionista y analítico, tratando de averiguar las
causas de los fenómenos, el pensamiento tecnológico parte de la función global
del objeto para descender después al diseño de sus componentes


Pasemos ahora al campo de la Educación, cuyo concepto nos parece trascendente
y fundamental para entender los tiempos actuales:


“Es simultáneamente, una evolución
personal metódicamente ayudada y una función social” (Richard).

 


Definición que abarca el desarrollo de la naturaleza biopsicosocial del
individuo, que se dará siempre de alguna manera, pero que será óptimo y pleno si
es guiado por quien se haya preparado para el caso, profesor, pedagogo,
educador, en un ámbito ad hoc e institucional, la escuela del nivel que sea, el
plantel escolar . Asimismo, también se alude a la función social que ya Durkheim
mencionaba como “socialización”, procurada por el entorno socio-cultural en el
que nace, se desenvuelve y tal vez fenece un ciudadano. La sociedad, es la
resultante de un complejo proceso de actividad humana, basado en la elaboración
de un conjunto de normas, símbolos, leyes y valores, aceptados por sus miembros.


La cultura, la economía, la política son ámbitos de lo más significativo. Su
prevalencia determina modelos de concebir y entender el conocimiento y el
desarrollo de la persona.


En el principio de este tercer milenio de nuestra era, el sociólogo Manuel
Castells, propone un análisis de la sociedad de la información, considerando
como punto de partida la importancia del cambio social provocado por el impacto
de la tecnología. Identifica como factor principal la influencia de tres
procesos: Los cambios cualitativos aportados por la tecnología de la
información, la crisis de los modelos económicos industriales con la
consiguiente reestructuración de los procesos capitalistas y finalmente el
despertar de movimientos sociales específicamente culturales.


Los procesos de globalización, propiciados por la revolucionaria tecnología
de la información, según Castells, generan una situación paradójica: permiten
una sociedad de la comunicación globalizada, pero localmente desconectada.


Globalización e identidad son dos polos de socialización, a la que arribamos
bajo la fórmula de redes e individuo. He aquí lo importante: Uno de los factores
que más puede contribuir a equilibrar estos polos debe ser la educación.


El Informe Delors sobre la educación ( La educación encierra un tesoro)
emanado de la UNESCO, nos propone ideas que se sitúan cerca de la Utopía,
siempre deseables como meta final, pero lejos de un referente realista. Tal vez
por eso, ha surgido una corriente crítica defensora de una educación cuya
práctica como base de un trabajo de reflexión, permita una sistematización del
conocimiento y por tanto la elaboración de un corpus refundado de la Ciencia de
la Educación. Esta teoría crítica es, ciertamente, metodológica.


Se aspira a transladar a los problemas y preocupaciones prácticos unos
valores educativos generales que se desarrollen a la luz de los contextos
reales. En la Educación debe tenderse a formar una ciencia moral inmersa en los
valores y en los principios democráticos que deben ser fomentados y promovidos.
Una puesta al día de las concepciones educativas generales, pasará
obligatoriamente por una reformulación cultural del papel de la educación en la
sociedad actual.


Es necesario cuestionar los enfoques eficientistas que invaden muchas de
nuestras instituciones educativas, las cuales con una visión instrumentalista,
olvidan las dimensiones epistemológicas, ignoran los contextos concretos donde
se produce la práctica educativa y aplican diseños instruccionales entendidos en
términos de producto.


Algunos modelos educativos en boga olvidan la teoría sociocultural que
considera fundamental el origen social de los procesos mentales humanos y el
papel del lenguaje y la cultura como medios necesarios en la construcción e
interpretación de los significados. El lenguaje y la palabra se constituyen en
factores claves para el pensamiento. A nosotros nos parece un principio
importante a considerar, en el diseño de acciones educativas cuyos beneficiarios
sean las comunidades autóctonas de Latinoamérica.


Hasta aquí nuestro conceptuario que nos ha permitido apreciar que la ciencia
y la tecnología son productos históricos y saberes sociales organizados y
sistematizados, en continua creación, los cuales a través de una educación
crítica como proceso social indispensable, pueden impulsar a un país como el
nuestro hacia un desarrollo humano sostenido.

 


05/Septiembre/2006

Bibliografía consultada:




  • Buch, Tomás: El Tecnoscopio. Editorial
    Aique. Buenos Aires, 1996



  • Toffler, Alvin y Heidi: Las guerras
    del futuro. Plaza y Janés. Barcelona, 1994



  • Castells, Manuel: La era de la
    información. Economía, Sociedad y Cultura. La sociedad Red (Vol.1)  Alianza
    Editorial Madrid 1997



  • Cohen, Morris R.: Razón y Naturaleza
    Edit Paidós  Buenos Aires 2000



  • Sarramona, Jaume: Tecnología educativa
    (Una valoración crítica) Edit. CEAC
    Barcelona  1990


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