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Dr. José Vitelio García Maldonado

Bono demográfico

Por: José Vitelio García

Bono demográfico
José Vitelio García

Los estudiosos del tema definen al bono demográfico como una ventana de oportunidades que permanece abierta durante un lapso específico, en el devenir poblacional de una sociedad determinada. Derivado del cambio estructural originado por la relación que guardan entre sí los diversos grupos de edad al interior de una población, viene a ser un regalo de circunstancias positivas que bien aprovechadas se convertirán en indicadores de progreso.

Es algo similar a lo que acontece en la vida de un individuo, cuando entre los 24 y los 57 años de edad, lo que produce en promedio, supera a lo que consume. Antes y después de estas edades ocurre lo contrario, ya que por lo regular es dependiente de sus familiares . Los estudiosos del tema opinan que es un fenómeno que sólo sucede una vez en la historia de una nación.

México como algunas otras naciones de Latinoamérica ha sido agraciado con el bono demográfico. En las tres primeras décadas del S. XXI, el país contará con 16 personas en edad de trabajar por cada 10 que dependerán de los primeros, aquí se agruparían niños menores de 15 años y adultos mayores de 60.
Chile, Perú y Costa Rica son naciones que con sus características propias, también podrán aprovechar su bono demográfico.

Empero, los beneficios del bono demográfico no son automáticos, para capitalizarlos, México necesita educar a sus generaciones jóvenes, bien y mejor, a fin de crear una fuerza de trabajo muy bien calificada.También deberá invertir o atraer inversiones que generen más y mejores empleos. Paralelamente convendrá proveer una mínima seguridad económica a las personas mayores.
Lo ideal sería que en el lapso de vigencia del bono demográfico hubiera empleo de calidad, ahorro e inversión en el país.
Reiterando: México deberá, en un contexto institucional, desarrollar políticas públicas macroeconómicas orientadas al ahorro, a la generación de empleo de calidad (no precario) y a objetivar programas educativos que garanticen la formación de un buen capital humano. Eso es lo deseable.

El Consejo Nacional de Población, desarrolla proyecciones estadísticas que en el mejor de los escenarios nos muestra un México a 30 años.


  • La oferta de mano de obra aumentará de 42 millones que fueron en el 2000 a 64 millones en el 2030.
  • Los incrementos medios anuales en este renglón, serán de 910 mil en la primera década, de 798 mil durante la segunda y de 447 mil en la tercera.
  • El Estado de México concentrará la mayor PEA, pasará de 5.5 a 9.3 millones.
  • La más dinámica oferta de fuerza de trabajo será la de Quintana Roo, con tasa media anual de 3.54%, dos veces y media superior al promedio nacional que será de 1.39% .Para aprovechar el bono demográfico se requerirá utilizar la disponibilidad de esa numerosa mano de obra.

Que el incremento anual del PIB sea sostenido, cuando menos en un 4%
Que el empleo formal bien remunerado y con prestaciones, absorba totalmente laoferta de mano de obra.
En ese escenario, la pobreza se reduciría para 2030.

Pero debido a la emigración de mano de obra a EEUU, México no aprovecha ese bono demográfico, lo transfiereal país más poderoso del mundo.
De 1981 a 1990, un millón 655mil 800 mexicanos emigraron o sea 165 mil 580 por año.
De 1991 a 1997, un millón 947mil 600 o sea 278mil 229 anuales.
Entre 1998 y 2004 se fueron 3 millones 176mil, equivalentes a 453mil 714 por año.
Se estima que durante el bienio 2005-2006 más de un millón de mexicanos emigraron al país vecino.
Por si lo anterior fuera poco, además, de 1983 a 1988 sólo se generaron 509mil empleos remunerados y cada año poco menos de un millón de jóvenes demandaron empleo, resultando que 5.3 millones no encontraron puestos de trabajo.
De 1989 a 2004, se generaron 8.1 millones de empleos, equivalente a 506 mil anuales, pero también 1.1 millón de jóvenes necesitaba trabajar, resultado, 9.6 millones no encontraron ocupación remunerada.
En el bienio 2005-2006, se generaron 1.4 millones de empleos, insuficientes para absorber a los 2.7 millones que podían trabajar.

El resultado es, como se podrá advertir, un escenario catastrófico. México no está absorbiendo esa mano de obra, que por otro lado no está calificada, porque nuestro sistema educativo necesita una revolución que cambie la mentalidad del profesorado, reencauce los programas educativos, revise las metodologías didácticas y trastoque las mentalidades de los administradores educativos, mientras eso no suceda, la mayoría de los mexicanos irá a los EEUU a realizar los trabajos que ya ni los negros aceptan.

Si bien es cierto que las remesas de dinero que los emigrantes enviaron a México entre 1994 y 2003, representaron más de la mitad de la inversión extranjera acumulada, de ninguna manera fueron fuente de capital para el desarrollo, ya que sólo satisficieron el consumo de los familiares que aquí se quedaron en malas condiciones económicas. Las remesas guardan una correlación negativa con el crecimiento del PIB, porque sólo tienden a compensar a sus receptores en sus necesidades primordiales.
Otra consideración en este renglón es que los mexicanos sólo mandan entre el 9 y el 10% de lo que ganan, el 90% restante se queda en EEUU. En el 2004, los transterrados ganaron 187 mil millones de dólares y enviaron cerca de 17 mil millones al país, en otras palabras, podríamos decir, sólo la pura morralla.

¡Qué paradoja ! México contribuye a la riqueza económica de EEUUcon su bono demográfico y con el gasto que allá realizan nuestros emigrantes.

Esa es la triste realidad, quedó muy lejos el lapso conocido como el milagro mexicano entre 1935 y 1982, cuando el PIB creció a una tasa media anual de 6.1%. Ahora durante el período 1984-2006 teñido de neoliberalismo, el PIB apenas creció a una tasa media del 2.4% anual.



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