Vitaelius

!Voz Veracruzana en Internet!

Dr. José Vitelio García Maldonado

Los bancos instrumentos de exacción en perjuicio de los estratos poblacionales

Por: José Vitelio García

                 Partamos de la siguiente consideración: La riqueza de una nación se forma con el aporte de la actividad y el trabajo de todos y cada uno de los elementos de ese grupo social. De esta premisa inferimos que el capital social que así se integra es aportación de todos y en consecuencia un bien común. Lo justo es que su distribución sea equitativa. Empero, lo cierto es que siempre hay una tendencia a que ciertos estratos sociales monopolicen su tenencia, los menos acaparan el mayor producto, en medio de una competencia desastrosa para el perdedor, que siempre es el más desposeído. Así surgen los desequilibrios que se ven agudizados cuando priva un ambiente político de liberalismo económico, a la manera fisiocrática “dejar hacer, dejar pasar”.


 


                 El estado deberá ser por principio de política democrática el que restituya un equilibrio económico que rompa acaparamientos de esa riqueza, independientemente de que una mejoría social se logre por medio de un más equitativo reparto de los ingresos monetarios, por transferencias, por servicios públicos, por políticas que aceleren la movilidad social o por otros mecanismos.


 


                 Amén de la historia del surgimiento de los bancos, el hecho es que en la actualidad la banca privada que se supone surge con la aportación de un capital fundacional de quienes han logrado acumularlo, mismo que depositan en el banco central del país, para que puedan funcionar, sólo se sostiene con el importe de los servicios que prestan. Éstos han ido aumentando en número y en costo, lo que refleja que los gastos de los banqueros no se satisfacen con el cobro razonable de sus servicios.


 


                 En México, el papel que ha desempeñado la banca comercial en la economía nacional tiene el común denominador, en las crisis recurrentes de las últimas décadas, de haber sido inútil para la formación del ahorro interno, porque ha cobrado elevadas tasas de interés y ha restringido el crédito para el desarrollo, por el contrario ha formado sus utilidades con los altos intereses en comisiones por los servicios que ofrece, en lugar de ampliar la cobertura y la multiplicación de sus operaciones. Tan sólo el año pasado, el crecimiento constante de las comisiones que los bancos cobraron a sus clientes por determinados servicios, significaron 56,635 millones de pesos, de los cuales el 56% correspondió a las tarjetas de crédito.


 


                 La Comisión Nacional Bancaria y de Valores reportó que en 2007 se generaron 25,588 millones de pesos por cargos a los usuarios de las tarjetas de crédito.


CityGroup, HSBC, BBVA y Scotiabank cobran comisiones más elevadas que en sus países de origen. HSBC cobra a sus clientes un costo anual total (CAT) de hasta 77% en tarjetas de crédito, mientras que en Inglaterra la tarifa es de 16%; Scotiabank cobra a los mexicanos 77% y a los canadienses 18%; en BBVA Bancomer el cobro es de 80% por el plástico y en España es sólo del 25%; en  Banamex Citygroup es de 85% mientras que en EEUU es de 9%. En otro caso, en México se paga hasta 1.7 dólares por retirar dinero de un cajero automático que no sea de la red del banco, mientras que en Chile, Argentina y Venezuela se paga menos de un dólar, También aquí en México, el costo promedio de un cheque rechazado es de alrededor de 70 dólares en tanto que este cargo en EEUU es sólo de 30 dólares.


                 Tarjetas de crédito en cuyas campañas, cuando uno va al banco, quienes le promueven casi le meten a uno zancadilla, para que se detenga y les escuche. Así y sobre la base de una agresiva publicidad que en connivencia con los medios de difusión masiva, llegan hasta el subconsciente, logran que este plástico se convierta en un instrumento de exacción para la clase media que “tiene las aspiraciones de los burgueses y las limitaciones del proletariado”.


 


                 Otro atropello, denunciado en el Senado por José Luis Lobato Campos senador de Veracruz, por Convergencia, expuso el proceder anticonstitucional de los bancos, cuando en sesión plenaria dio a conocer el caso de empleados que reciben su sueldo por tarjeta de débito, y que  en sus quincenas o mensualidades sólo alcanzan 47 centavos o hasta 0 centavos, porque apoyándose en las cláusulas “de letra chiquita” la banca se “cobra a lo chino” adeudos de tarjeta de crédito, dejando a toda una familia sin recursos para todo un período interpago de sus sueldos y burlándose así de la Constitución Política de la República que en su artículo 123, título VI fracción A(VII)    asienta que el salario no puede ser objeto de embargo.


 


                 En crisis anteriores, la banca mexicana ha sido rescatada por acciones gubernamentales como la que estableció  el FOBAPROA, obviamente constituido con dineros que salen de los contribuyentes, que son los mismos ciudadanos que pueden caer en moratoria ante la banca, ahora y en la actual situación de crisis, cabe la pregunta, ¿Quien rescatará al ciudadano usuario?


 


                 Ya antes, en 1990 el Fondo Bancario de Protección al Ahorro no rescató a los deudores pequeños que eran la mayoría y que representaban el menor monto; por el contrario,  el gobierno federal rescató a deudores con débitos exorbitantes, que obviamente fueron los grandes magnates de la banca y que en número fueron los menos.  ¿Se dará otra vez, esa colusión entre los que tienen el dinero y los que toman las decisiones políticas, la que remarque un gobierno conservador, neoliberal y consecuentemente contrademocrático?


 


                


 

visitas 979 desde 19 de febrero de 2010

Copyright © 2017 Vitaelius.com | CSS and XHTML | Powered by Condominioweb.net | Buscar