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Dr. José Vitelio García Maldonado

La era después del fin del mundo

Sociología Politica

Por: José Vitelio Garcia

Siempre hay circunstancias del renglón económico, social y cultural que nos rodea, que nos inducen a cavilar.En los últimos momentos del año pasado se habló de un tema que a determinados ciudadanos nos motivó a reflexionar, a otros a entrar en estado de contrición y algunos más a caer en abatimiento y tristeza; porque se habló del fin del mundo.Entre los que no creímos en esas fatalidades hubo cavilación al respecto y yo me atrevo a decir que en algunos casos, ésta fue excepcionalmente brillante.Tal es el siguiente texto que escribió en su diario personal, mi muy estimado amigo Thomas Berlin Schaller, quien me ha autorizado a glosarlo y difundirlo:“Hoy, un día después, del fin del mundo anunciado, el sol se asoma por el montañoso horizonte, el cielo es de un azul profundo, los pájaros están cantando, el rio suena con la acostumbrada corriente de agua pura, llevándose las hojas de las hayas hacia rumbos desconocidos.Hoy, un día después, se comentan las noticias del mundo, se escuchan los reportajes de los rincones más distantes del planeta, tratando de comprender lo sucedido (o no sucedido).Pero algo sí ha sido completamente diferente, hoy, un día después del Fin del Mundo:• en todos los países de la tierra, los ricos anuncian la entrega de todas sus riquezas excedentes para combatir a la pobreza,• los bancos anuncian que solamente se financiarán proyectos sociales de alimentación, educación y salud, y que condonan las deudas a los que no pueden pagar, y los que sí puedan, pagarán voluntariamente por aquellos,• en las acereras del mundo hay largas filas de camiones que llevan todo el armamento para fundirlo y convertirlo en láminas, varillas, y otros materiales socialmente útiles,• en el Vaticano se reúnen los grandes jerarcas religiosos, se abrazan y se ríen, porque finalmente se dan cuenta que todos aspiran a metas comunes: el amor al prójimo, el amor a si mismo,• en las calles, la gente se saluda con sonrisas espontáneas, se abrazan y celebran el bello amanecer de este día después del Día del Fin del Mundo,• los hijos buscan a sus padres, los padres buscan a sus hijos, y comienza una nueva convivencia en amor, comprensión y entendimiento, en aceptación de las diferencias, en reconocimiento a las fortalezas y en apoyo a las debilidades,• los criminales organizados y desorganizados se rinden, piden perdón a la sociedad y se ofrecen voluntariamente para realizar los servicios sociales de limpieza, de mantenimiento de vías y carreteras, de cuidar a enfermos y otras funciones más,• los políticos anuncian nuevos proyectos de educación, cultura, salud, alimentación, que son revolucionarios y que aprovechan las modernas tecnologías que sólo ayer servían para producir armas, e invitan a la gente a participar; las puertas de las instituciones públicas están todas abiertas,• los soldados se despojan de sus uniformes y se apuran a auxiliar a la gente en las calles, en los hospitales, en las escuelas,• las tiendas se liberaron de los productos chatarra y ofrecen a precios muy accesibles los alimentos orgánicos elaborados por campesinos en sus tierras productivas, gracias al apoyo inmenso que reciben de todas las instituciones públicas,• se anuncia y aplaude la desaparición de la propiedad privada, al reconocer que ha estado quitando a muchos de mucho, y se festeja la creación de propiedad humana, disponible para quien quiera trabajar las tierras, procesar los recursos, o reciclar los desechos,Yo en ese momento comprendí, que efectivamente había ocurrido el Fin del Mundo voraz, iracundo, sangriento, neurótico, soberbio, en el que parecía haber un enemigo en cada prójimo, en el que los egos peleaban por el control soberbio de lo incontrolable, persiguiendo la acumulación material a costa de lo que fuera.Este día después, aparece nuevamente la esencia humana perdida o escondida, del hombre capaz de amar, de amar al prójimo y más que nada, amarse a sí mismo, consciente de su ilimitada capacidad creativa, de su capacidad de aprender, consciente de su derecho de equivocarse y su don de corregir, su poder de mirar lo que no se ve y escuchar el silencio.Así comenzó una nueva Era, la “Era Después del Fin del Mundo”, el año 0 edfm.”Las reflexiones de mi amigo Thomas bien intencionadas, desafortunadamente no dejan de ser utópicas para el grado de madurez de la actual humanidad, empero nos adherimos a su reflexionado conceptuario.

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